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20 Feb 2009

¡Vade retro, liberados!

Yo estoy convencido de que los funcionarios somos apuestos y abnegados, inteligentes y brillantes, proactivos y competentes, altamente productivos, que asumimos nuestras responsabilidades, que somos grandes especialistas y magníficos profesionales que con abnegación y altruismo prestamos nuestros servicios a la sociedad anteponiendo el bien de los administrados al beneficio propio, que aprovechamos nuestro tiempo de trabajo hasta la extenuación y que hemos obtenido nuestra plaza en igualdad… en definitiva, que somos una auténtica clase especial de trabajadores dignos de admiración y de encomio (se me saltan las lágrimas).

Pero esta opinión mía rara vez ha sido compartida por nadie. Más bien al contrario. Y es que los funcionarios tenemos muy mala prensa. En lugar de reconocer el dechado de virtudes anterior lo que recibimos por nuestro trabajo es injusto desprecio e inmerecidos calificativos despectivos y humillantes. Según las opiniones más generalizada somos vagos, indolentes, apáticos, haraganes, ignorantes, torpes, imbéciles, gordos, corruptos, deshonestos, incompetentes, déspotas, ineficaces, ineficientes, desorganizados, inútiles, improductivos, prepotentes… o simplemente capullos, hijoputas y gilipollas. Amén de padecer patologías como hipogonadismo, hongos por la ducha del gimnasio de las tardes y codo de tenista (algunos por el uso del ratón y una buena parte por el uso de la paleta de pádel) entre otros muchos problemas de salud.

Además, afirman infundadamente que aprovechamos los recursos públicos y las horas de trabajo para uso particular como llamar por teléfono a los amigos, navegar por Internet o escribir en Blogs como este que usted está leyendo (que no se me olvide borrar esto último antes de subir el texto a la web).

En definitiva, son muchos los que aseveran que somos lo peor de lo peor.

Pero yo puedo asegurar que los funcionarios no somos merecedores de tanta humillación e ignominia, de hecho os aseguro que no somos los peores calificados, porque todavía hay un colectivo más despreciado aun. Se trata de un conjunto de personas, pequeño en número comparado con la ingente masa funcionarial, pero con un poder desmesurado. Un grupo formado por seres a quienes califican de mezquinos y egoístas, la peor calaña. Afirman que no hacen absolutamente nada (todavía menos que los funcionarios), pero que es mejor así porque en sus pocas actuaciones y desde su situación de poder buscan prioritariamente su propio beneficio. También dicen que son especialistas en enchufes y expertos en escaqueos. Y dicen cosas mucho peores. Es tal la fama que tienen algunos que cuando me cruzo con ellos por los pasillos (su hábitat usual) bajo la mirada y acelero en paso.

Me estoy refiriendo a los funcionarios liberados sindicales.

¡Vade retro, liberados!

Technorati Tags: funcionarios, liberados sindicales

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11 Comentarios a “¡Vade retro, liberados!”

  1. M@k, el Buscaimposibles ha dicho:

    ¿Gordos? Anda, pues entonces yo puedo entrar, ¿no? Se le olvida a usted comentar lo que dice Alorza: que los funcionarios huelen ;-)

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  2. Senior Manager ha dicho:

    Digan lo que digan…hay de todo en todas partes; esos adjetivos (buenos y malos) están presentes en cualquier lugar que haya personas trabajando, pues más que pertenecer a funcionarios o a no-funcionarios; pertenecen a aquellos que han tenido valores y principios o a los que nunca los han tenido…
    No es el título, ni la función… son las personas.
    SM

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    Crandell Contestó al comentario:

    @Senior Manager,

    pero hay profesiones y funciones que imprimen carácter

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  3. Sauron ha dicho:

    A cualquiera se le podría ocurrir pensar que sólo un necio dedicaría veinte líneas a criticar una actitud generalizadora e injusta mientras emplea esa misma estrategia contra los demás, y no lo tengo a usted por tal.
    Generalizar siempre es injusto, y esparcir mierda para aliviar el peso de la propia, también lo es. Impresentables exiten en la misma medida entre los funcionarios sindicalistas -liberados o no- y entre los que denostan nuestra labor ¿Sería justo cambiar lo de “funcionarios sindicalistas” por “funcionarios de libre designación”? porque también hay quien opina eso.

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    Crandell Contestó al comentario:

    @Sauron,

    Quiero matizar que mi crítica va contra los “funcionarios liberados sindicalistas”, no contra todos los funcionarios sindicalistas.

    El tópico, que no la generalización, es una fórmula retórica perfectamente válida. Pero aun así yo no habría utilizado semejante tópico en mi texto de no ser porque lo he podido comprobar (y padecer) en las dos Administraciones Públicas en las que he trabajado.

    Por eso, porque dicho tópico es también aplicable, no habría ningún problema en intercambiar lo de “funcionarios liberados sindicalistas” por “funcionarios de libre designación”.

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  4. Amedeo ha dicho:

    Malas noticias desde la empresa privada. O yo no me entero de amoríos (es muy posible, que conste), o no me encontrado nunca con pasiones desenfrenadas entre fotocopiadoras y viajes de negocio. Por los datos en mis manos, la Administración es más libidinosa que la empresa privada.

    Gracias por el ratito de sonrisa en un lunes un pelín agobiante.

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  5. Goyo Tovar ha dicho:

    Yo, -siendo mujer-mujer- soy como el asná; a vé ¿quién me va a mí a desí cuándo nessesito y vasito e vino y una mujé?

    Er Goyo

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  6. Carlos Guadian ha dicho:

    Pues yo puedo constatar y constato que en diferentes sitios del sector en los que he estado las pasiones en ciertas ocasiones se desatan incluso entre fotocopiadoras ^_^ Sobre todo por la primavera que todo altera

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  7. Crandell ha dicho:

    Pues yo pude observar de cerca la larga historia de un gran amor muy pasional de un funcionario con la esposa de otros funcionario la cual era a su vez funcionaria, y luego se metió de por medio una empleada pública cuya relación contractual era la de laboral fijo. Es decir, un cuadilátero amoroso con tres vértices funcionariales y uno laboral, y todos trabajando en el mismo Ente.
    Y es que en este caso nadie hizo caso de tan sabio refrán.

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  8. Anna ha dicho:

    ¿Qué sería de nosotros sin expedientes ni legajos detrás de los que escondernos? ¿O quizás pensais que la resistencia a implantar la administración electrónica es gratuita?

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  9. Crandell ha dicho:

    Cuando llegue la eAdministración siempre podremos escondernos para nuestros escarceos amorosos detrás de los servidores y de los armarrios para guardar las copias de seguridad.

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