Yo estaba convencido de que los funcionarios somos seres malvados, sin escrúpulos, que nos ensañamos con los ciudadanos cuando se acercan a nuestras ventanillas y que sólo pensamos en nuestro interés y bienestar. Incapaces de hacer nada que signifique tener un poco de sensibilidad. Pero no es así, he descubierto que también tenemos algunas virtudes. [...]
