La columna de Crandell
El Plan Director
18 de noviembre de 2008
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El Presidente del Organismo se reunió con los miembros de su Equipo de Gobierno, con los Directores y Coordinadores de las distintas Áreas, y con los Jefes de los Servicios.

La charla del Presidente fue solemne y grandiosa, llena de magnificencia y esplendidez, y se desarrolló con un gran lucimiento personal. Fue una auténtica exhibición pleonástica y prosopéyica donde las haya, cuya redundancia añadía énfasis al mensaje ya de por sí evidente. Los asistentes asentían ratificando la necesidad de modernización del organismo, de lograr los objetivos que la eAdministración impone y el orgullo de convertirse en el ejemplo donde otras Administraciones deberían tomar ejemplo en el futuro próximo.

En esa reunión el Presidente puso de manifiesto las líneas de modernización y mejora de la Institución y evidenció la necesidad de elaborar sendos Planes Directores para abordar por las distintas Unidades Administrativas. La seriedad del momento evitó que los más apasionados expresaran su entusiasmo con vítores.

Entonces llegó la hora del café. Enardecidos salieron a tomar el refrigerio que la celebración del evento incluía. Se formaron corros en los que se ratificaba la necesidad de dichos Planes. Hablaron de planificar, de hacer políticas, de planes estratégicos, de proyectos…

Media hora más tarde volvieron a sus asientos en el salón de actos. El presidente siguió con la palabra y pidió la máxima colaboración a los asistentes. Les pidió que en breve plazo cada uno de ellos preparara y presentara un Plan Director para su Unidad Administrativa.

Cuando acabó la charla, los más exaltados se fueron de copas donde continuaron comentado tan magno evento, y por fin, borrachos de entusiasmo y algo más, marcharon a casa satisfechos de la jornada laboral tan productiva.

Al día siguiente, superada la resaca, volvieron a sus puestos de trabajo y se pusieron bolígrafo en ristre a redactar el consabido Plan Director que el Presidente les había pedido.

Algunos ni siquiera supieron como intitular el documento.

1 comentario

  1. l

    […] o sus esperpentos. En K-Government encontramos dos historias increíbles pero ciertas: El Plan DIrector y El diagrama sistémico. Me las creo porque he visto situaciones similares. ¿Cuanta gente en los […]

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