Os dejo la aportación que he enviado por si queréis hacer alguna sugerencia al respecto:
Las TIC como un elemento clave en la políticas de cooperación para el desarrollo
Las TIC están ejerciendo de palanca para cambiar la sociedad en la que nos encontramos. El avance y la rapidez del mismo en torno a las tecnologías de la información y la comunicación es un hecho constatable que está afectando todos los ámbitos de la sociedad.
Este avance tecnológico está teniendo consecuencias positivas y a la vez negativas. Los beneficios que podemos obtener de la implementación tecnológica son muchos y variados. Más, teniendo en cuenta, el nuevo estadio de Internet en el que nos encontramos. La web 2.0 o social. Esta está regenerando la red totalmente al haberse dotado de un compendio de herramientas que han permitido a los usuarios coger las riendas.
Estos han pasado de ser consumidores de información en un ecosistema unidireccional a ser productores y consumidores en un nuevo entorno bidireccional. El prosumer es la nueva figura emergente del siglo XXI.
Esta nueva capacidad adquirida por los ciudadanos digitales tiene que ser aprovechada por las Administraciones Públicas para impulsar el desarrollo de la cooperación. Las herramientas están ahí pero sólo hace falta que su utilización sea la correcta.
No nos faltan ejemplos de que los agentes de cooperación utilizan ya los nuevos elementos que la tecnología pone a su alcance. Antes del revuelo de la web 2.0 ya existía una página web, e-Gov for Development, que ha contribuido mucho al la prototipación de estrategias de e-government para mejorar la situación de países en vías de desarrollo. Una de las mejores cosas que esta plataforma tiene es que han realizado un banco de buenas prácticas y otra de malas prácticas basándose en el benchlearning.
Otros sites como el de la Development Gateway Foundation realizan una increíble actividad en la red e incluso abarcando la formación on-line con un sistema de plazas becadas para usuarios provenientes de países en vías de desarrollo.
La OEA tampoco se queda atrás y el foro de e-gobierno realizan año tras año cursos de capacitación en estrategias de gobierno electrónico con el principal foco en Sudamérica. Teniendo en estos momentos una importante comunidad a su alrededor.
Las que han visto por supuesto un aliado en la tecnología son las organizaciones no gubernamentales para poder mejorar. La facilidad de romper barreras geográficas y temporales es algo que las TIC facilitan per se. Pero un hecho añadido, es que las comunidades de colaboración en la red se están convirtiendo en la base de soporte técnico de multitud de ONG’s.
El Open Source y la Web 2.0 han habilitado todo un mundo de herramientas de uso gratuito, o casi, que lo permiten hacer todo. Desde gestores de contenidos a foros de discusión o desde canales de vídeo a verdaderas aplicaciones de comercio electrónico. Con contar con unos pocos recursos económicos y unos mínimos conocimientos técnicos cualquier agente puede disponer de una plataforma con las funcionalidades que desee en la red.
Esta utilización por parte de estas organizaciones de técnicas de web social ayudarán a canalizar esfuerzos, recursos y sobre todo cooperación del primer mundo al tercero. Pero a su vez son los propios gobiernos los que en la tecnología pueden encontrar a su mejor aliado para mejorar y vencer determinados escollos.
La corrupción en determinadas zonas es un mal endémico que puede ser reducido drásticamente con la transparencia que puede aportar un sistema basado en la tecnología. Siendo este el principal objetivo de la implementación del e-government en países en vías de desarrollo.
Pero no sólo eso, implementando políticas de acceso a la red y estrategias de e-learning la formación puede ganar una cuota importante a un coste muy reducido. La formación es la base de una sociedad desarrollada y es imprescindible si queremos que se utilicen las TIC como herramienta para favorecer el desarrollo y la cooperación.
Tecnologías como la telefonía móvil o el wimax proporcionan conectividad sin tener que invertir en infraestructuras. Las microeconomías que se pueden generar ayudarán en su conjunto a falta de mayores inversiones.
Pero realmente se tiene que dar un paso más y entrar de lleno en los conceptos que la “sociedad 2.0” está empezando a destilar.
Todavía estamos anclados en pesados organigramas jerárquicos con una verticalidad absoluta. Determinadas políticas, sobre todo las relacionadas con las TIC, tienen que tener transversalidad ya que no sólo son competencia del departamento de informática, sino que realmente afectan a todos los ámbitos de un gobierno.
Es aquí dónde realmente puede empezar la innovación en la cooperación al desarrollo. Para ello el concepto de crowdsourcing viene a encajar perfectamente. Tenemos que facilitar la posibilidad de interactuar con la administración de tal manera que podamos dar esa flexibilidad deseada.
Neologismos acuñados como el de infonomía o wikinomics hacen hincapié en la manera de entender la información y que su uso tiene que cambiar para poder satisfacer las necesidades de una sociedad que quiere llegar a ser del conocimiento. Hablamos mucho de la Sociedad de la Información, se habla incluso de un estadio previo que sería el de la Conversación y algunos reclaman la Sociedad de la Imaginación.
Para diseñar políticas orientadas a desarrollar la cooperación podemos utilizar conceptos como el de la “larga cola”. Concepto con el que podemos seccionar el conocimiento para agruparlo por intereses. Concepto que tiene que ser básico a la hora de abrir las herramientas de la web social a la cooperación.
Pero sobre todo los elementos claves para de las nuevas políticas tienen que ser la descentralización del servicio, el sentimiento de comunidad, la actitud colaborativa y la confianza.
Por lo tanto se tiene que ayudar a canalizar mediante estrategias basadas en las TIC el esfuerzo que se realiza en el primer mundo para que llegue de la manera más efectiva a los países en vías de desarrollo. Pero también se han de promover estrategias TIC en estos países de destino para que puedan generar su propio desarrollo sin tener dependencias de terceros.