La columna de Crandell
Con un calcetín en la mano
9 de octubre de 2008
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Ante la recesión económica mundial, la crisis que asola las finanzas, la caída de importantes bancos en países de economía más sólida que la nuestra, las intervenciones estatales y todo “lo que nos está cayendo”, los ciudadanos de a pie, es decir, los que no entendemos como funciona la bolsa ni la banca, los que no sabemos donde va el dinero de nuestros ahorros cuando los depositamos en el banco, es decir, los que no tenemos ni idea de lo que puede pasar, no podemos por menos que preocuparnos por nuestro dinero.

Es un miedo similar al que se siente cuando subes al avión o cuando te sometes a una intervención quirúrgica. Y lo sé por experiencia. En ambos casos el miedo me lo provoca la pérdida de control de la situación que padezco, porque quedo completamente en manos de otras personas, del piloto del avión o del cirujano. Mi vida depende de ellos y yo no puedo hacer nada por mí mismo.

Comparo los anteriores miedos con el que padezco por mis escuetos ahorros en la situación de crisis que estamos viviendo porque también pierdo el control sobre ellos, a no ser que los saque del banco y los guarde en el calcetín.

Y como pertenezco a ese gran conjunto de ciudadanos que ni entienden de finanzas ni tienen criterios para saber qué es lo mejor para sus ahorros, pues simplemente estoy a la expectativa de lo que pueda ocurrir, esperando que la incesante caída de la bolsa mundial y lo que les está ocurriendo a los bancos no afecte a mi cuenta de ahorros.

Afortunadamente, el gobierno —por boca del Vicepresidente y Ministro de Economía— nos tranquiliza. Pedro Solbes, ha dicho que los ciudadanos pueden estar “muy tranquilos” porque sus ahorros no corren peligro en ninguna de las entidades financieras españolas.

Pero Solbes no es el único que intenta tranquilizarnos, Rubalcaba, De La Vega y el mismo Zapatero insisten con el mensaje.

De estas afirmaciones se han hecho eco todos los medios de comunicación. Desde todas partes me están diciendo que esté tranquilo, que no me preocupe, que todo está en orden, que la banca española no peligra, que el sistema financiero funciona… que no hay peligro… Quizá sólo algunas “tensiones de liquidez” (¿es este un término económico?, ¿alguien puede explicarme lo que significa?).

Y digo yo: si realmente podemos estar tranquilos, ¿por qué es necesario que me lo repitan incesantemente?. Pues qué quieren que les diga, yo estoy con la mosca detrás de la oreja y con un calcetín en la mano.

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  1. C

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