Somos unos egoístas
13 de junio de 2007
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Como siempre Iñaki y Alberto siguen sugiriendo y poniendo temas encima del tapete que despiertan interés y que además son «vitales» para poder llegar a una sociedad mejor…

kgov touchgraph Continúo. Alberto acaba de publicar un post titulado «Geografía de la participación ciudadana» muy relacionado con el tema de la desafección, del sentimiento de pertenencia, de la responsabilidad social individual:

En España, la solidaridad y la garantía del bienestar se produce en el entorno de la familia. La comunidad tiende a ser, o tierra de nadie -que no me importa si se arruina- o asunto de la Administración -ante la cual me comporto como un consumidor impaciente. Hay otros países, en cambio, donde un porcentaje significativo de la población se implica en actividades de voluntariado por el bien de la comunidad.

Quiero retomar el tema defendiendo la postura de Alberto respecto de lo que debería ser el modelo de sociedad al que tendríamos que llegar:

Yo defiendo que la base de una sociedad participativa se asienta en la participación comunitaria activa, y especialmente en las actividades de voluntariado social. Una comunidad donde las personas se impliquen en la coproducción de servicios públicos es una comunidad responsable, adulta, preparada para mayores cotas de democracia.

Aparte del sentimiento de pertenencia, que por lo que se puede observar en España es bastante bajo, y del comportamiento del ciudadano como un consumidor impaciente quiero volver a reclamar que hace falta «política de proximidad» pero sobre todo «ciudadanía de implicación«.

Es cierto que el ritmo de vida que la mayoría de nosotros llevamos nos limita en sobremanera poder participar en proyectos ajenos a nuestra vida profesional y familiar. Pero también es cierto que ese «homo economicus» que todos llevamos dentro tiene en estos tiempos su máximo esplendor.

DSCF4771 Hoy en día nos hemos acostumbrado a exigir por el pago que estamos realizando. Ya sea por el precio marcado por un servicio o producto privado o por el realizado a través de los impuestos a nuestra administración. En el último caso nos hemos olvidado completamente de la función de redistribución que tiene que tener el estado con toda la ciudadanía y sólo nos fijamos en aquellas cosas que nos molestan o afectan directamente.

Cuando hay obras delante de casa nos quejamos, cuando se sube un impuesto que nos afecta directamente nos quejamos. Pero cuando vemos que siguen habiendo desigualdades sociales ¿también nos quejamos?

Claro, es que ese no es mi problema. Es que yo ya he hecho suficiente. Es que esa no es mi responsabilidad… Es que, es que, es que

Imagen045 Creo que hemos entrado en un juego de suma cero. Todos, o al menos la mayoría, nos centramos en intentar sacar el mayor beneficio a nivel personal y nos estamos olvidando que si perseguimos el mayor beneficio en conjunto éste será mayor que si perseguimos sólo el nuestro. ¿No sería mejor un juego cooperativo?

8 comentarios

  1. T
    Teoría de los juegos colaborativos « Weblog Enrique Castro 2.0

    […] El otro día leí un post de Carlos Guadián, titulado “Somos unos egoistas”, donde recordé la figura de John Nash, al que tuve ocasión de estudiar en mi Facultad, en la […]

  2. E

    Compartir el beneficio Alorza. Todos/as ganamos.

    Acabo de leer un impresionante post en tu blog, y me sorprende este comentario. 😛

  3. No entiendo, ¿qué preferís, compartir a la rubia o quedaros con la fea? ;P

  4. Si no recuerdo mal quedándose todos y cada uno de ellos con las «feas», asegurando de esta manera que todos tengan su beneficio…

    Si sólo pensamos en nuestro beneficio mutuo puede darse el caso que ni nosotros ni nuestros competidores obtengamos resultados positivos. Ahora si se coopera y se cede parte de ese objetivo individual el resultado para todos será seguramente superior.

    Saludos,

  5. E

    La teoría de los juegos colaborativos que implementó el matemático y premio Nóbel John Nash, establecía que la colaboración siempre da resultados positivos a todos los intervinientes. Hoy dichas teorías se ponen en funcionamiento en todas las pequeñas y medianas empresas, para poder competir en igualdad de condiciones.

    Me quedó grabada en la retina, aquella escena del film «Una mente maravillosa», donde recrea la vida de este ilustre profesor, sobretodo la escena de la cantina, donde entre un grupo de chicas, destacaba una rubia, que todos querían ligar con ella…y como resuelve el «problema».

    Un abrazo.

  6. Emocionante esta conversación, ¿verdad? Estamos muy de acuerdo en este punto, me parece. ¿Alguien se atreve a discrepar, para animar la charla?

  7. P

    Somos unos egoístas…

    Como siempre Iñaki y Alberto siguen sugiriendo y poniendo temas encima del tapete que despiertan interés y que además son “vitales” para poder llegar a una sociedad mejor…

    Continúo. Alberto acaba de publicar un…

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